April 23, 2026
salud

El síndrome del “quemado” por el trabajo. Estrategias para sobrevivir

  • abril 23, 2026
  • 0

Estar cansado, con mucho trabajo, se han convertido en respuestas normalizadas al clásico: ¿Cómo estás?y los “no puedo, tengo mucho qué hacer”, “no salí temprano”, figuran entre los

El síndrome del “quemado” por el trabajo. Estrategias para sobrevivir

Estar cansado, con mucho trabajo, se han convertido en respuestas normalizadas al clásico: ¿Cómo estás?y los “no puedo, tengo mucho qué hacer”, “no salí temprano”, figuran entre los rechazos más justificados para no ver a tus seres queridos.

La presión por ser eficiente o por el temor de perder el trabajo son una constante en los entornos laborales. Empiezas a sentirte mal básicamente. ¿Es tu cuerpo dando señales de alerta? ¿Es estrés o desgaste profesional?

“La diferencia fundamental entre el estrés y el síndrome de burnout radica en la raíz del problema. Mientras uno es un fenómeno multifactorial y médico, el otro es estrictamente laboral y suele mejorar al alejarse de la carga de trabajo o al mejorar la gestión de la organización donde se trabaja”, explica la doctora Sara Unda Rojas, profesora de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Zaragoza de la UNAM.

También podría confundirse con el Síndrome de Fatiga Crónica (SFC), una enfermedad difícil de diagnosticar. Hasta ahora, se investigan fallas en el sistema inmunológico, infecciones virales o cambios genéticos. Pero no lo causa el trabajo, aunque algunas características de éste podrían empeorarlo.

Vivir cansado por el trabajo, no tener ánimos por realizar tus funciones o frustración por el entorno laboral pueden ser indicadores de padecer el síndrome de agotamiento (o del trabajador quemado). El desgaste profesional es una respuesta al estrés específicamente laboral.

La doctora Unda Rojas, fundadora de la Red de Investigación sobre Factores Psicosociales en el Trabajo, comenta que el personal médico, educativo o “de servicios”, quienes están frente a usuarios, son quienes presentan más lo presentan.

Asegura que no se trata solo de «estar harto» del trabajo o del entorno laboral. Solemos usar el término a la ligera, pero según el especialista el Síndrome de agotamiento exige una triada diagnóstica específica: agotamiento emocional, despersonalización, sensación de falta de realización personal y profesional. laborales.

La psicóloga refiere que el doctor Pedro Gil Monte, experto en investigación psicosocial de la conducta organizacional en España, trabaja con otro modelo que añade un cuarto componente crítico:

la culpa: muchos profesionales éticos, al notar que están tratando mal a sus pacientes, usuarios, alumnos o compañeros por el agotamiento, intentan redoblar esfuerzos. En este último punto, las personas hacen un gran esfuerzo al tratar de mejorar, pero mientras las condiciones de trabajo no cambian, es probable que el ciclo del burnout se reinicie. Las manifestaciones pueden ser identificables en diferentes niveles:

Nivel: quejas bajas, dificultad para levantarse, aunque se haya descansado, cansancio y desanimo por el trabajo.

Moderado: aislamiento de las actividades de la organización, suspicacia, cinismo, actitud negativa marcada.

Tumba: aversión total al trabajo, automedicación o abuso de sustancias.

Extremo: colapso físico y mental, aislamiento total y de otros entornos fuera del trabajo, cuadros psiquiátricos graves y manifestaciones físicas en enfermedades.

Cultura laboral mexicana: ingrediente desencadenante

A nivel internacional, se considera que el burnout surge de la sobrecarga de trabajo, la falta de apoyo y un clima organizacional inestable.

Para el caso mexicano, los factores identificados son una mezcla de economía y, en palabras de la doctora Unda Rojas, de una cultura organizacional tóxica.

Una cultura patriarcal, paternalista y autoritaria donde el jefe manda «porque lo digo yo»

Exigencia de más tiempo y tareas.

Cambios constantes de dueños o jefes

Rotación de personal crea la idea de que te pueden correr en cualquier momento

No tener contratos estables ni prestaciones de ley

Bajos salarios que obligan a tener múltiples empleos.

Auto explotación: me quedo más tiempo para que no me corran o hago de más para que me valoren y paguen más

No tener claro qué tanto te toca hacer, cuáles son tus responsabilidades

Que exijan hagas más tareas de las que dice tu contrato o por las que te pagan

Profesionales de salud que deben comprar instrumentos o maestros que costean sus propias publicaciones.

  • Percepción de inequidad que rompe el tejido social laboral

El favoritismo para permisos

Nepotismo y amiguismo para los mejores puestos de trabajo.

Falta de transparencia en beneficios

Conflictos no resueltos que escalan a violencia

Clima hostil, cultura de la competencia

Normalización del hostigamiento o acoso sexual, especialmente hacia las mujeres.

  • La cultura de la «urgencia»

Organizaciones que no tienen una planeación correcta y todo lo tratan como si fuera una emergencia

Jefes que ignoran el derecho al descanso

No respetar los horarios laborales

  • Normalización del descuido

Especialmente en el sector salud, se normaliza el «no comer» o «no dormir» como parte de la formación y como honor en la práctica diaria.

  • Círculo vicioso de violencia

El burnout no solo afecta al individuo; empobrece el entorno. Existe una relación bidireccional con la violencia laboral. Un clima hostil o el acoso son un desencadenante para activar el síndrome de burnout. A su vez, la persona agotada, despersonalizada en nivel de cinismo, tiende a ser también quien genere nuevos conflictos o afecte a otras personas; alterando el ambiente organizacional.

Estrategias para la supervivencia

La doctora Unda Rojas sugiere un enfoque dual, a nivel organizacional e individual. Como ya mencionó antes, la persona podría tener mejor disposición para cambiar su actitud, pero si el ambiente sigue siendo adverso, no habrá cambios significativos.

Desde el año 2018, en México la NOM-035 obliga a los patrones a identificar factores de riesgo psicosocial y promover entornos favorables. Sin embargo, la doctora Unda Rojas—quien participó en la investigación y fundamentación de dicha norma, pero no en cómo se desarrollaron al final—, señala una falla estructural: la propia empresa suele ser la encargada de evaluarse a sí misma.

«Es juez y parte», solo las empresas de más de 50 trabajadores tienen la obligación completa de evaluar y atender a las personas afectadas; las demás cumplen con difundir información sobre los desencadenantes y cómo prevenirlos”.

Ambiente laboral saludable

Si las organizaciones entendieran el costo-beneficio de un ambiente laboral sano, cuidarían a sus colaboradores de no “quemarlos”. Podrían cambiar, por ejemplo, en la organización de tiempos, rediseñar liderazgos, dar claridad de funciones y puestos, ser más flexibles con las personas e invertirían en actividades de bienestar.

A nivel individual, se recomienda reiniciar a nivel profesional. “Lo ideal es volver a encontrarle valor positivo a nuestra vida profesional, recordar ponerle la sal y la pimienta al trabajo”.

Aunque si no puedes cambiar de ambiente laboral, recurre a la búsqueda de apoyo social a través del compañerismo o las amistades fuera del entorno, para mediar los impactos del estrés.

Otras estrategias incluyen a la psicoterapia para ayudar en la gestión de emociones, combinarla con el Mindfulness (momentos de atención plena) y las pausas activas, que pueden ayudar a romper la inercia del agotamiento”.

La doctora añade que es importante realizar actividades fuera del trabajo que nos apasionan, como una actividad física o artística, algo que te ayudará a recuperar el sentido de la vida.