Para el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, la concentración de poder en torno a la inteligencia artificial (IA) es un hecho. El Ejecutivo que dirige quiere situar a España en la primera línea del desarrollo de esta tecnología, al tiempo que alerta de los riesgos que entraña su despliegue sin control: puede potenciar las brechas sociales, concentrar la riqueza, erosionar las democracias e influir en el cambio climático. Su regulación y quienes guían su dirección se han puesto en la parte central del desafío. “Defendemos que la gobernanza de la IA debe estar en el pueblo, y no en las manos de un reducido grupo de personas”, dijo este miércoles en la primera reunión del Panel de Expertos en Inteligencia Artificial de la ONU, celebrada en el Congreso de los Diputados.
Sánchez ha destacado que, ahora mismo, el rumbo de la IA no lo define ni la sociedad, ni los gobiernos elegidos democráticamente ni el mercado, sino un pequeño grupo de grandes compañías: “Cinco de ellas concentran casi el 60% del mercado mundial. Estamos ante un “colonialismo silencioso”, ha advertido.
Durante su discurso, Sánchez dijo que no se trata de una “concentración de capacidad; hablamos de concentración del poder, porque la tecnología es poder”. “Necesitamos una respuesta multilateral global, donde exista una alianza entre empresa, academia, científicos, poder legislativo y poder ejecutivo”, ha enfatizado.
A su juicio, el panel de expertos que hoy ha presidido representa un paso “trascendental” en el compromiso de España y de la comunidad internacional para dar respuesta al fenómeno. «Las redes sociales prometían una sociedad más abierta, conectada y democrática. Pero hoy son un estado fallido», ha afirmado.
En los últimos meses, el Ejecutivo ha impulsado para limitar el impacto de las redes sociales, especialmente entre menores, y ha pedido a la Fiscalía investigar la difusión de contenidos ilegales —incluida pornografía infantil generada con IA—. Estas plataformas, ha dicho rodeada de los líderes internacionales, cuentan con “capacidades económicas para dañar y socavar la convivencia y nuestros sistemas democráticos”.
El panel, aprobado por la Asamblea General de la ONU en agosto de 2025, reúne a 40 expertos —19 mujeres y 21 hombres— de la academia, el sector privado, la sociedad civil y organismos internacionales. Está copresidido por el científico Yoshua Bengio, pionero del aprendizaje profundo y premio Turing, y la periodista Maria Ressa, Nobel de la Paz en 2021 y una de las voces más críticas con la desinformación digital.
Durante su intervención, Yoshua Bengio, pionero de las redes neuronales, insistió en que la velocidad del desarrollo tecnológico no permite respuestas lentas. “Tenemos que proporcionar una base científica rigurosa ahora”, ha afirmado. «Cambié toda mi agenda de investigación hace tres años, cuando salió ChatGPT. Y me di cuenta de que podríamos estar en un camino muy peligroso. Uno que podría ser extremadamente beneficioso si se quiere bien, pero también uno que podría crear mucha incógnita», ha dicho y alertó especialmente sobre la ciberseguridad. «La forma en que vamos a proteger nuestra infraestructura en todo el mundo se vuelve realmente importante. Y no creo que ahora mismo se gestionen estos riesgos. Hay unas cuantas personas en el mundo, un par de países, que básicamente van a decidir nuestro futuro», ha alertado.
Bengio subrayó que el éxito de esta iniciativa dependerá de la cooperación y de la confianza entre sus miembros. “La única manera de construir algo tan importante es desarrollar conexión humana”, ha afirmado.
Por su parte, María Ressa ha llevado el debate al terreno democrático. El periodista, que ha documentado durante más de una década el deterioro de las democracias, describió el proceso en tres fases que comienza con una “guerra narrativa”, donde “las mentiras repetidas un millón de veces se convierten en hechos”. La IA, afirma, no solo difunde desinformación, sino que la fabrica a gran escala y la personaliza, generando lo que denominó “consenso sintético”.
Ressa, periodista filipina y Premio Nobel de la Paz 2021, ha advertido de que este fenómeno conduce al debilitamiento de las instituciones —como la prensa o los tribunales— y desemboca en escenarios de corrupción y pérdida de rendición de cuentas. “Sin hechos no hay verdad, sin verdad no hay confianza y sin estos tres no tenemos una realidad compartida”, resumió.