El regateo es una práctica tan antigua como el comercio mismo.
En México, tiene profundas raíces históricas y culturalespues durante siglos ha sido un componente esencial de la interacción social en mercados y plazas.
Regatear consiste en la negociación entre un comprador y un vendedor. A través del diálogo se establecía un precio para un producto o servicio. Este acto iba más allá de la transacción económica para convertirse en un vínculo social.
Sin embargo, el contexto socioeconómico cambia a lo largo del tiempo. Actualmente, para los artesanos mexicanos que sobreviven el día a día a través de la venta de sus piezas, el regateo indiscriminado puede tener consecuencias negativas fuertes en sus ingresos y sustento familiar.
Estudios de integrantes del Centro Interdisciplinario de Investigación para el Desarrollo Integral Regional, CIIDIR Oaxaca, del Instituto Politécnico Nacional, acerca del comportamiento de pequeños negocios que operan en ambientes de subsistencia, revelan que detrás de cada artesanía hay una inversión considerable: horas de trabajo meticuloso, inversión en materias primas (que con frecuencia se encarecen), y la aplicación de conocimientos y técnicas que son patrimonio cultural, transmitidas de generación en generación.
Al negociar el precio de una pieza artesanal sin considerar esos factores, no solo se minimiza el valor de un objeto, sino que afecta directamente el sustento de una familia. El regateo, que antaño era un juego social equilibrado, hoy contribuye a la precarización y pérdida de los oficios artesanales, ya que las nuevas generaciones no encuentran económicamente viable continuar con el legado artesanal.