April 14, 2026
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Aumento de sarampión en México ¿cómo contenerlo?

  • marzo 30, 2026
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Hasta la tercera semana de marzo de 2026, la Secretaría de Salud de México ha reportado más de 14 mil casos confirmados de sarampión en el país. Los

Aumento de sarampión en México ¿cómo contenerlo?

Hasta la tercera semana de marzo de 2026, la Secretaría de Salud de México ha reportado más de 14 mil casos confirmados de sarampión en el país. Los infantes de entre 1 y 9 de edad y los jóvenes de entre 25 y 29 años, son los grupos más afectados. Este repunte de casos ha generado alerta en el sistema de salud no solo de nuestro país sino en todo el continente americano.

Y es que el sarampión había sido eliminado del territorio mexicano en 1996 y de la región en 2016, como resultado de intensas campañas de vacunación durante décadas y de la implementación de un sistema de vigilancia epidemiológica exclusivo para esa enfermedad.

“En México comenzó con un brote en el estado de Chihuahua a partir de la introducción de un caso proveniente de Texas a una comunidad que no utiliza las vacunas desde hace muchos años por cuestiones religiosas”, precisa Mauricio Rodríguez Álvarez vocero del Programa Universitario de Investigación sobre Riesgos Epidemiológicos Emergentes (PUIRE) de la UNAM.

El brote se originó en una comunidad religiosa en Canadá, desde donde se propagó a un grupo de la misma fe en Texas. Posteriormente, el virus llegó a México a través de una familia de ese mismo grupo que introdujo el virus a su propia comunidad, donde la baja cobertura de vacunación facilitó la transmisión, refiere el académico de la Facultad de Medicina.

La cadena de contagio provocó un brote extenso con más de cuatro mil casos, un número importante de hospitalizaciones y al menos veinte defunciones tan solo en el norte del estado de Chihuahua, a partir del cual se han generado contagios dentro de la misma comunidad en otros estados, así como en otras poblaciones en las 32 entidades del territorio mexicano. El principal factor de riesgo en todos los casos es la falta de vacunación.

“El brote más fuerte que habíamos tenido hasta finales del 2025 había sido en Chihuahua, pero desde entonces comenzó otro brote fuerte en el estado de Jalisco que ya ha provocado más casos que el de Chihuahua. Además, en los 12 meses que llevamos de epidemia se han registrado brotes en todos los estados, en algunos lugares duran más y en otros menos, hacen dependiendo de las intervenciones que se localmente y de las condiciones de vacunación de la población”, aclara Mauricio.

Población desprotegida

Aunque sabemos que la principal manera de interrumpir la transmisión del sarampión es por medio de la vacunación, existen personas que no están protegidas, principalmente debido a tres razones:

Pensamiento antivacunas. A este grupo pertenecen aquellas personas que tienen información con interpretaciones equivocadas sobre la seguridad o utilidad de las vacunas, ya partir de eso construyen un discurso en contra de su uso.

El problema más relevante con estos grupos es que además de no protegerse a sí mismos, intentan convencer a otras personas de no vacunarse.

Creencias religiosas. En este grupo se ubican personas que, por motivos de fe, consideran que no requieren vacunas ni otras intervenciones médicas. Aunque por lo general no buscan promover activamente su postura fuera de su comunidad, sus convicciones influyen de manera directa en las decisiones de personas de la misma tradición religiosa en otras localidades, lo que puede traducirse en menores coberturas de vacunación en esos grupos.

Limitaciones personales y de acceso. Se trata del grupo más dinámico y complejo, pues está ligado a factores como el acceso a las vacunas ya la información. Algunas veces, a pesar de haber disponibilidad de dosis, las vacunas no se aplican por aspectos logísticos de las instituciones; otras, porque los usuarios no acuden por falta de tiempo o porque desconocen a dónde deben ir.

«La vulnerabilidad de la población en México es producto de la acumulación de un poco de cada uno de estos factores; hay muchas personas no vacunadas, unos porque no creen en las vacunas, otros porque su religión se lo prohíbe y otros por algún tema vinculado a la logística oa la disponibilidad de las vacunas. El resultado es el mismo, la no vacunación, la no protección. Estas poblaciones no protegidas han favorecido la aparición de brotes de mayor o menor magnitud», advierte el doctor Rodríguez.

¿Quiénes deben vacunarse?

Tras el repunte de la enfermedad en México, la Secretaría de Salud intensificó las campañas de vacunación, administrando casi 30 millones de dosis entre 2025 y 2026, principalmente a los niños y niñas de 6 meses a 12 años que inician o completan esquemas, ya personas de 13 a 49 años que no tengan dos dosis o desconozcan su antecedente de vacunación.

“Cuando hay brotes de sarampión, se puede aplicar una dosis de la vacuna entre los seis y los 11 meses de edad; es decir, es una dosis adelantada para empezar a proteger un poco antes de que le hubiera tocado la primera dosis a los 12 meses como habitualmente se administra”.

Si bien una dosis proporciona protección adecuada, con las dos dosis se logra la mejor protección.

La estrategia nacional contra el sarampión contempla que todo el personal de salud debe recibir una dosis de refuerzo de vacuna contra el virus, algunas personas trabajadoras de la educación y jornaleros agrícolas que no tengan el esquema completo de vacunación (que son dos dosis) también deben recibir una dosis de la vacuna.

Los mayores de 50 años no es necesario que acudan a la vacunación, pues antes de 1975 el sarampión circulaba regularmente en el país, por lo que probablemente contrajeron la enfermedad y crearon anticuerpos en respuesta a la infección. Debido a que el virus no muta, esta inmunidad natural es una protección permanente.

EL SARAMPIÓN es una enfermedad causada por un virus que lleva el mismo nombre
Se caracteriza por desarrollarse en varias etapas clínicas que se van sucediendo una a la otra.

8-12 días después del contagio:
Fiebre alta, goteo nasal, dolor de garganta y pequeñas manchas blancas. en la cara interna de la mejilla.

Días después:
Manchas pequeñas de color rojo en cabeza, cara y cuello, que se van extendiendo hacia todo el cuerpo.
A veces se presentan heridas en la boca.