April 23, 2026
opinión

La Jornada: Mineros: memoria y lucha viva

  • abril 23, 2026
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A dos décadas de la represión cruel y violenta en Lázaro Cárdenas, Michoacán, el pasado 20 de abril millas de mineras y mineros nos reunimos para recordar este

A

dos décadas de la represión cruel y violenta en Lázaro Cárdenas, Michoacán, el pasado 20 de abril millas de mineras y mineros nos reunimos para recordar este hecho en el que la memoria sigue siendo un territorio vivo, un espacio donde la dignidad de los trabajadores se recuerda y se reafirma como un principio irrenunciable. La negra mañana de aquel jueves de 2006 fue más que un episodio de violencia: fue un intento deliberado de quebrar la voluntad y la libertad de todo un sindicato para aplastar la democracia interna y por imponer, mediante la fuerza, un modelo de simulación y subordinación obrera. No lo lograron. Hoy, esa derrota del autoritarismo se expresa fuerte y claro en cada paso firme que da el sindicalismo minero verdaderamente unido y organizado.

Recordar no es un acto pasivo. Para nosotros los mineros la memoria es una forma de lucha. Es volver sobre los nombres de los compañeros asesinados por el gobierno federal y estatal, Héctor Álvarez Gómez y Mario Alberto Castillo, no como cifras de una tragedia, sino como símbolos de una resistencia y un legado que se negó a ceder incluso frente a la violencia más brutal. Es señalar también con claridad la responsabilidad histórica de quienes, desde el poder político y económico, optaron por la represión en lugar del diálogo, por la imposición en lugar de la justicia. La negligencia criminal de aquel momento no puede ni debe diluirse en el tiempo porque hacerlo implicaría traicionar la sangre derramada y las lecciones aprendidas.

Durante el gobierno de Vicente Fox, el movimiento sindical se enfrentó a uno de los ataques más feroces de su historia. La huelga en la siderúrgica Lázaro Cárdenas Las Truchas, Sicartsa, era una exigencia legítima por el respeto a la autonomía sindical y por el reconocimiento de un liderazgo elegido democráticamente. La respuesta fue desproporcionada, brutal y profundamente reveladora de los intereses que se buscaban proteger. Casi mil efectivos de las fuerzas federales, estatales y ministeriales fueron desplegados para romper una huelga legítima que representaba los derechos y la dignidad de toda una clase trabajadora.

Pero lo que se pretendía como un castigo se convirtió en un punto de inflexión. La resistencia de los mineros, su capacidad de reorganizarse y de defenderse con lo poco que tenían o con su vida misma, de mantenerse firmes ante la adversidad, transformó la tragedia en un referente de lucha a nivel nacional e internacional. La solidaridad de organizaciones como United Steelworkers de Estados Unidos y Canadá se hace presente cada año, con cientos de sus integrantes acompañando esta conmemoración, demostrando un profundo respeto y reconocimiento de que la lucha de los mineros mexicanos ha trascendido fronteras y se ha convertido en ejemplo de resistencia frente a la injusticia.

Esa memoria se entrelaza con el presente y con el futuro; en vísperas de la 44 Convención General, el Sindicato Nacional de Mineros voltea hacia atrás para recordar, pero tiene claro su camino hacia adelante para seguir consolidándose como una organización de avanzada y progresista. En este sentido, también la vida sindical no se limita a la defensa laboral, sino que abarca la construcción de la comunidad, el fortalecimiento del tejido social y el desarrollo integral de las y los trabajadores y sus familias. Es por eso que la inauguración del teatro Oralia Casso de Gómez, en la sección 271 de Lázaro Cárdenas, Michoacán, es una afirmación de que la cultura y el arte son una forma de resistencia, una manera de reconstruir lo que la violencia intentó destruir. Las y los mineros resistimos desde muchos frentes porque nos tomamos con seriedad nuestra misión de garantizar la dignidad para toda la clase trabajadora.

La presencia de dirigentes políticos y sindicales, representantes internacionales y miembros de la comunidad en este acto refleja una convicción compartida: la unidad es una práctica cotidiana que se construye en cada espacio ganado, en cada vínculo fortalecido. La política laboral internacional, lejos de ser un concepto abstracto, se materializa en estos encuentros, en estas alianzas que permiten a las y los trabajadores enfrentar desafíos globales con una voz colectiva más fuerte.

A 20 años de distancia la lección es clara: no basta con resistir, hay que transformarse. Por eso, la estrategia de modernización y actualización del sindicato se vuelve una prioridad permanente: prepararse para el futuro implica reconocer que las condiciones del trabajo cambian, que los retos evolucionan y que nuestra organización debe estar a la altura de esos cambios sin perder su esencia. Fortalecer el crecimiento integral de las y los mineros significa apostar por su formación, por su bienestar, por su capacidad de incidir en el rumbo del país desde espacios políticos, sociales y económicos.

La dignidad, ese valor que define la lucha minera, sigue siendo el eje de todo. Porque quien pierde la dignidad pierde también la capacidad de defenderse frente a la injusticia. Y los mineros han demostrado, una y otra vez, que están dispuestos a luchar, incluso en las condiciones más adversas, para preservarla. Esa es la diferencia fundamental entre quienes ven el trabajo como una mercancía y quienes lo entienden como una expresión de vida, de comunidad y de justicia.

Al recordar a nuestros mártires revivimos el dolor de la pérdida, así como la fuerza que surgió de ese duelo. Y ante esto, hago un llamado a las nuevas generaciones para que conozcan el pasado, ya que es el cimiento para construir un sólido presente y un augurio de un porvenir más conciente. La unidad, la solidaridad y la lealtad que sostuvieron esa resistencia siguen siendo los valores más poderosos para enfrentar los desafíos del porvenir.

Las y los mineros no olvidamos. En nuestra historia está la clave de nuestra permanencia. La memoria, convertida en acción, en organización y en proyecto, deja de ser únicamente una apelación al pasado y vivifica la historia. A 20 años de la brutal, cruel e injusta represión de Lázaro Cárdenas, la lucha de los mineros y de toda la clase trabajadora continúa, más fuerte y más unida que nunca.