El CEU de Valencia ha utilizado cadáveres con enfermedades infecciosas con sus alumnos de Medicina | sociedad
abril 21, 2026
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La universidad privada CEU Cardenal Herrera de Valencia ha utilizado al menos tres cadáveres con enfermedades infecciosas en sus prácticas docentes de Medicina entre 2022 y 2024, a
La universidad privada CEU Cardenal Herrera de Valencia ha utilizado al menos tres cadáveres con enfermedades infecciosas en sus prácticas docentes de Medicina entre 2022 y 2024, a pesar de que está expresamente prohibido en su propio protocolo interno.
El primero de los tres, según consta en el registro de cuerpos donados a esta universidad, tenía una infección considerada de alto riesgo: hepatitis C, algo que ha reconocido el propio CEU, que lo achaca a un error. Los otros dos enfermedades tenían más leves: gripe A y covid.
Utilizar cadáveres con estas infecciones (especialmente hepatitis) va en contra de las seguridad de seguridad para tratar con cadáveres que tienen en vigor la mayoría de las universidades, según medidas de la Sociedad Anatómica Española (SAE), que aclara que un vacío en la normativa hace que no sea ilegal.
Documentos de admisión de cadáveres infectados en la Universidad CEU Cardenal Herrera de Valencia.
Un portavoz del CEU explica que realizó serologías a los tres cuerpos a los que esta información hace referencia. El resultado, asegura, fue negativo para covid y gripe A: “A los pocos días, no se detectan anticuerpos, no hay carga vírica”. Sí reconoce que “debió haber un error” en el cuerpo de la persona que falleció con hepatitis C, ya que esta enfermedad no negativiza tan rápido. Aduce que no dio positivo en el análisis que hizo la empresa externa con la que trabaja la universidad, pero en el propio documento de admisión queda reflejado el patógeno, por lo que ese cuerpo, supone, nunca debió ser admitido.
La universidad valenciana ―en cuya Facultad de Medicina estudian unos 700 alumnos― indica que es frecuente que descarten los cuerpos de personas en cuyo certificado de defunción conste alguna de estas infecciones. En ocasiones, explica, llegan a la universidad cuerpos con infecciones desconocidas que se detectan en serologías previas a su utilización. Y que, desde 2019, ha rechazado siete tras hacerles análisis y que dieran positivo por hepatitis, meningitis o covid. Su portavoz explica también que durante el embalsamamiento se introducen unas sustancias que minimizan la posibilidad de contagio.
Este diario ha contactado con la Consellería de Sanidad de la Generalitat Valenciana, que asegura que no tenía constancia de la situación.
Teresa Vázquez, presidenta de la SAE, señala que la hepatitis (B y C) y el VIH son infecciones que deben ser descartadas en los cuerpos que se donan y con los que los alumnos van a trabajar. «Es una cuestión de sentido común. Esto se hace incluso cuando hay que operar a alguien en quirófano. Se descarta que tengan ese tipo de enfermedades y, en el caso del sida, si no es una cirugía urgente, se obliga al paciente a tener una carga vírica indetectable. Son cuerpos descartables para la ciencia», añade.
María del Mar Tomás, portavoz de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC), explica que no hay una evidencia de brotes relevantes asociados a prácticas docentes en anatomía de las universidades, “precisamente porque hay protocolos que evitan estos riesgos”.
Los virus pueden seguir activos varios días en los cadáveres, pero en el ámbito de la investigación docente normalmente ya ha pasado suficiente tiempo y están sometidos a técnicas de refrigeración y embalsamamiento que, por lo general, han acabado con la posibilidad de infectar, o es muy baja, continúa Tomás.
El cuerpo con hepatitis que usó el CEU era el de una mujer de 75 años fallecida el 11 de julio de 2022 a causa de una cirrosis derivada de esta patología. El cadáver llegó a las instalaciones del campus valenciano de la universidad CEU el día 14 de ese mes y por el traslado pagaron 1.452 euros.
La factura emitida por la funeraria encargada cuenta con las firmas de la decana de la Facultad de Ciencias de la Salud y el coordinador de laboratorios. Según una fuente que se ha encargado directamente de la gestión de estos cuerpos, el cadáver se utilizó durante 10 meses por parte de los alumnos, que realizaron técnicas de disección, hasta que se acabó el ciclo de prácticas con el cuerpo.
La universidad también admitió el cuerpo de otra mujer fallecida el 26 de diciembre de 2023 con gripe A. Y luego el de un hombre de 79 años que murió a causa del agravamiento de una enfermedad pulmonar provocada por la covid en julio de 2024.
El protocolo interno de esta universidad prohibía expresamente aceptar cuerpos con VIH, hepatitis C y hepatitis B y, tras una actualización el 30 de enero de 2024, también con covid. Es decir, el cadáver de este hombre también contravenía sus propias normas.
La presidenta de la Sociedad Anatómica Española lamenta que no existe una norma clara, específica y de alcance general para evitar este tipo de situaciones, pero insiste en que los protocolos de las universidades que reciben cuerpos para investigación y docencia coinciden en la no aceptación de cadáveres de donantes que hayan fallecido con enfermedades infecciosas.
En las condiciones de exclusión para la aceptación de un cuerpo del protocolo de la universidad complutensepor ejemplo, figura “ser portador de enfermedades infecciosas de alto riesgo y poder de contagio (hepatitis B o C, VIH/sida)” o» haber sufrido alguna de las patologías recogidas en el Decreto de Policía mortuoria de la Comunidad de Madrid que determina pertenencia al Grupo I (carbunco,rabia, peste, cólera…)“.
Irregularidades en la gestión de los cuerpos.
La universidad privada CEU Cardenal Herrera ha sido recientemente sancionada por la Generalitat Valenciana con 15.100 euros tras una inspección derivada de la denuncia de un extrabajador en la que confesaba que, durante más de una década, había manipulado los cadáveres destinados a la docencia sin tener la formación mínima exigida para ello por la ley autonómica que regula esta materia.
En una entrevista con TVE, el trabajador que interpuso la denuncia en diciembre de 2025 afirmó que durante más de dos décadas, la persona que ha embalsamado los cadáveres donados al CEU no tenía la formación requerida para ello por ley. «Todos los cadáveres que se han embalsamado en el CEU de Valencia los ha tratado un técnico de laboratorio, que no tenía la cualificación que la ley exige. Esa persona era yo y no he sido consciente de la irregularidad hasta ahora», confesó en esa entrevista.
La Generalitat Valenciana realizó una inspección de forma inmediata, el 17 de diciembre, y corroboró que “la persona encargada de la realización de las prácticas de conservación de los cadáveres no dispone de la titulación de médico, tal como se indica en el artículo 35 del decreto 39/2005 de 25 de febrero del Consell de la GeneralitatEsa misma norma establece que esto supone una infracción de carácter muy grave, que puede implicar incluso el cierre temporal de las instalaciones.
Sin embargo, la Generalitat considera que “el desconocimiento manifestado por el responsable de la sala” debe ser interpretado como circunstancia atenuante y opta por la sanción mínima para este tipo de infracciones: 15.100 euros, con una posibilidad de reducción del 40% por pago anticipado.