La Jornada: Patsy, mi amor: Michel-Medina-García Márquez
- mayo 4, 2026
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PAGatsy, mi amor / La entrega de una adolescente se estrenó en la Reseña de Acapulco de 1968: un filme profundamente doloroso y sensible incomprendido en su momento
PAGatsy, mi amor / La entrega de una adolescente se estrenó en la Reseña de Acapulco de 1968: un filme profundamente doloroso y sensible incomprendido en su momento
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atsy, mi amor / La entrega de una adolescente se estrenó en la Reseña de Acapulco de 1968: un filme profundamente doloroso y sensible incomprendido en su momento que este martes exhibe la Cineteca Xoco en la sala 4. Originalmente, fue escrita por el colombiano Gabriel García Márquez para que la dirigiera Arturo Ripstein, quien lidiaba entonces con el accidentado rodaje de Los recuerdos del porvenir (1968) y por ello, el proyecto pasó a manos del debutante Manuel Michel, quien tuvo la oportunidad de adaptarse y aportar su propia sensibilidad y conocimientos cinéfilos al argumento. Fue quizás esa desbordada cinefilia y homenajes fílmicos de Michel lo que provocaron que la crítica de entonces la despedazara y que Patsy Pasará casi inadvertida durante su estreno comercial en 1969.
A la distancia, la ópera prima industrial de Manuel Michel producida por Cinematográfica Marte (la misma de los caifanes) sigue creciendo enormidades; se trata sin duda de una pequeña joya por descubrir que captura con enorme acierto y sensibilidad la manera de ver el mundo por parte de una generación juvenil de una clase social muy específica ya su vez, muestra la enorme riqueza cultural e intelectual de la época, perdida en aras de un consumismo voraz, una enajenación social y una supresión del gusto cultural e histórico de las nuevas generaciones con el consentimiento de un Estado cómplice y mediocre a partir de esas partesaguas que fue 1968.
Patsy, mi amor. Se filmó precisamente durante el surgimiento del movimiento estudiantil de 1968 con el que Manuel Michel concibió un intenso y amargo relato urbano. Una historia de amor condenada al fracaso por parte de una joven culta, libre y sensible como metáfora de una juventud soñadora de la época, que se enamora para su desgracia del mediocre hombre casado que encarnaba a Julio Alemán, que bien pudiera verse como alegoría de la burocratización, la falta de ideales y las traiciones del Estado y las instituciones. En raras ocasiones el cine mexicano ha alcanzado las alturas de verosimilitud, ternura y dolor que consiguió la interpretación de la excepcional y bella debutante Medina, el argumento de gabola puesta en escena de Michel y la música del brasileño Carlos Lyra.
Un filme muy moderno, no sólo por su estilo narrativo –la breve escena onírica, los mejores tiros de la fiesta–, sino por la naturalidad con que fue abordada la temática: la complejidad de las relaciones juveniles de la época centrada en jóvenes desinhibidos que en el fondo buscan una vida estable y en oposición a los adultos (la madre castrante y mojigata, el padre intelectual y comprensible que viaja todo el tiempo: Alicia Caro y un gran Joaquín Cordero), el intercambio de parejas o la búsqueda de una sexualidad gozosa.
Un relato cargado de referencias juveniles (carteles de Ringo Starr y Bob Dylan), el programa televisivo con chicas bailando a gogó, entre ellas la guapa bailarina cubana Martha Colombia Moya, la fiesta por donde se pasean sin crédito y en brevísimas apariciones Pedro Armendáriz Jr, con un traje militar ¿referencia al movimiento estudiantil?, y Héctor Suárez con camisa de cuello Mao y Múltiples collares y de tendencia posible gay. Y sobre todo, el café cantante Totem y Tabú con el curioso grupo musical Los complejos de Edipo y la interpretación del tema soláa cargo de la atractiva modelo, cantante y actriz Pixie Hopkins, recién fallecida.
Y a su vez, las Múltiples referencias intelectuales: la presencia del poeta Luis Rius, pósteres de bella de dia y Repulsión. Citas a Chagall, Buñuel, San Juan de la Cruz y al propio García Márquez y sus escenarios citadinos muy ubicables: Chimalistac, Ciudad Universitaria, Chapultepec, el Museo Anahuacalli. Y en el centro de todo, la caída emocional inevitable de una jovencita alegre e inteligente al sumergirse en los juegos de un apuesto, mundano y cobarde seductor enamorado de sí mismo, con escenas tan tristes como la confesión entre padre e hija, o la amarga ruptura final. Manuel Michel espléndido crítico de cine, estudió en el IDHEC la célebre escuela de cine de Francia, debutó como realizador de ficción con el bello corto. Tarde de agosto (1964) y en ese mismo año de 1968 habló el episodio yvonne para la película colectiva Trampas de amor. Patsy, mi amor. fue su único largometraje de ficción; a la distancia, resulta evidente que la crítica de su momento se equivocó. Impredecible.
Patsy, mi amor. se proyecta este martes 5 a las 18 horas en la sala cuatro de la Cineteca Xoco. Entrada libre cortesías taquilla uno.