La Jornada: Competencia y futuro
- abril 23, 2026
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la derecha iniciado su política avanzada con fuerzas incompletas, pocas para llenar sus ambiciones hegemónicas. Su principal sostén y aliento lo tuvo fuera de sus entrañas. El presidente
la derecha iniciado su política avanzada con fuerzas incompletas, pocas para llenar sus ambiciones hegemónicas. Su principal sostén y aliento lo tuvo fuera de sus entrañas. El presidente
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a derecha iniciado su política avanzada con fuerzas incompletas, pocas para llenar sus ambiciones hegemónicas. Su principal sostén y aliento lo tuvo fuera de sus entrañas. El presidente estadunidense, Donald Trump, se distrajo para situar a sus dirigentes del subcontinente bajo su manto difusivo. Y a cobijarse concurrieron presurosos, sumisos y contentos. Quedó fuera de esa influencia una vasta zona de trabajo, poder y población. Fue, en efecto, un llamado apresurado cuyo propósito, en esencia, consistió en acotada presentación en sociedad, ribeteada de amenazas. No tuvo honduras adicionales que apuntaran a la creación de organismos; incluso los discursos fueron vagos y rudimentarios, faltos de sustancia. No se pudo cuajar sorpresa alguna, tampoco conllevaron novedad ideológica o iniciativas ejemplares, esto último ciertamente inesperado para el tipo y las capacidades de los ahí reunidos. Pero la rala presencia obtuvo las miradas y las esperanzas entrevistas. Su alcance fue corto y sin trascendencia significativa, más allá del agrandado halo difusivo del momento.
Con sólo nombrar la ausencia de Brasil, la balanza ya estaba inclinada hacia otro derrotero político. Su líder indiscutible (Lula da Silva) recientemente había hecho de lado ese oscuro reducto derechista preexistente. Añadirle el poder económico y social de México se convertía al dúo en actores superiores al resto. Colombia completaba el cuadro de naciones que marcaban la distancia y las posibilidades de conformar un coro de aliento poderoso.
Pero algo faltaba para la introducción del ala progresista en la escena continental. La cita de esos tres grandes países, a los que se agregaría Uruguay y Sudáfrica, además de un buen número de líderes adicionales, colmó la nueva y activa realidad. El cuadro así presentado, por ese grupo activo, reestableció condiciones de liderazgo. España añadió su peso y recolectó el empuje buscado. Quedó inscrita la existencia de otra visión donde se entrelazan fuerzas constructivas, capaces de guiar a sociedades completas por rumbos distintos al autoritarismo de las derechas.
El reclamo solidario con una Cuba agredida marcó el contrapunto progresista, a lo que se agregaría la firme oposición guerrera, tan necesaria en estos momentos. Se lanza una sólida respuesta a tendencias actuales que pintan la historia como propiedad de los imperios y poderosos.
Habrá que aprovechar el momento del éxito obtenido en Barcelona para completar el cuadro presentado en España, con una exploración, aunque sea preliminar, en el interior de México. Es prudente hacerlo, dado que la ruta electoral ha inicio dado. Y, en esa preparación definitoria de liderazgos y programas, abordar lo mucho que se juega de futuro. En estos tiempos de guardar, habrá que meditar en lo que se ha ido perfilando por el simple fluir de sucesos y días. Pero, sobre todo, lo que en ese devenir se ha impregnado por las muchas ambiciones en juego. La derecha local ha estado trasegando ideas en un intento de adoptar posiciones de ventaja. Han ido y venido por el país y el extranjero para sonsacar aliados poderosos. Y, sin duda, lo seguirán haciendo, con más o menos efectos y resultados, no tanto positivos, pero sí, ciertamente, escandalosos y hasta cargados de alarmas para la continuidad en paz.
El bienestar, centro del proyecto transformador, requiere de una mayor trascendencia temporal a la lograda con el segundo año del segundo período de gobierno. El teatro donde todo sucede no puede dejarse a la buena ventura. Los grupos de izquierda progresista deben subir al estrado sus visiones y peticiones para orientar posturas y definir perfiles. No todas las candidaturas existentes tiran para la misma aventura política. La importancia de lo que está en suerte exige cuidadosa preparación de los personajes seleccionados. Falta todavía un largo trecho para consolidar el proyecto transformador, y asegurar su trayectoria es el propósito que anima una cuidadosa preparación.
Hay figuras ya perfiladas que llevan ventaja en la contienda. Habrá que revisarlas de continuo, y al detalle, para calar la coincidencia en valores e ideas. Dos perfiles –Ebrard y García Harfuch– no son suficientes para llenar el hueco de posibilidades. La búsqueda deberá intensificarse a medida que transcurra el tiempo. El panorama no permite improvisaciones de última hora.
Por el contrario, la seguridad de contar con alternativas, bien preparadas, resistentes al escrutinio de honesta legalidad y con mayorías de apoyo son asuntos prioritarios a tratar. Las coincidencias personales, con la imagen del modelo perseguido, es cambiante y solicita claridad en el análisis. Éste no es asunto de un grupo, menos de una persona importante, es, en verdad, un conjunto de plegarias, luchas y verdades.