April 23, 2026
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Un estudio científico estima que el 98% de los compromisos ambientales de las grandes empresas de carne y lácteos son ecopostureo | Clima y Medio Ambiente

  • abril 22, 2026
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No hay que fiarse mucho cuando una gran empresa cárnica o de lácteos afirma que va a alcanzar la neutralidad climática en 2050 o va a ahorrar millas

Un estudio científico estima que el 98% de los compromisos ambientales de las grandes empresas de carne y lácteos son ecopostureo | Clima y Medio Ambiente

No hay que fiarse mucho cuando una gran empresa cárnica o de lácteos afirma que va a alcanzar la neutralidad climática en 2050 o va a ahorrar millas de millones de litros de agua para 2030: un estudio publicado este miércoles es Plos Climático estima que el 98% de las declaraciones y compromisos ambientales recientes de las mayores compañías del mundo de este sector pueden catalogarse como lavado verde (ecopostureo). Las investigadoras que han puesto la lupa sobre los anuncios verdes de estas compañías, pertenecientes a las universidades de Miami y Nueva York (EE UU), aseguran que son muchas las promesas, pero pocas las pruebas científicas que las sostienen. De hecho, como especifica por correo electrónico Maya Bach, dietista especializada en sostenibilidad ambiental y autora principal del trabajo, el otro 2% tampoco son compromisos más creíbles, sino afirmaciones neutras que no están vinculadas a anuncios de ninguna compañía.

El 25 de abril de 2021, la mayor empresa cárnica del mundo, la brasileña JBS, pagó una publicidad a página entera en el diario Los New York Times en el que se aseguraba: «La agricultura puede ser parte de la solución climática. Tocino, alitas de pollo y bistec con cero emisiones netas. Es posible». Este anunciojunto a otras declaraciones posteriores de la compañía con su compromiso de alcanzar las cero emisiones en 2040, fueron puestos como ejemplo por la fiscal general de Nueva York, Letitia James, en una demanda contra este gigante de la carne por “tergiversar el impacto ambiental de sus productos”. Como cuenta Jennifer Jacquet, otra de las investigadoras de la Universidad de Miami que ha participado en el estudio de Plos Climático“esa demanda [que terminó en un acuerdo extrajudicial el año pasado que incluía el pago de más de 1,1 millones de dólares] nos llevó a preguntarnos si el lavado verde era común entre las empresas cárnicas y lácteas”.

Así fue como las investigadoras decidieron analizar las webs e informes de sostenibilidad (entre 2021 y 2024) de las 33 mayores empresas de carne y lácteos del mundo. Entre ellas, nueve con sede en EE UU, y las demás repartidas por todo el mundo, como JBS (Brasil), Nestlé (Suiza), Danone (Francia), DMK (Alemania), Yurun Food (China), CP Group (Tailandia)… La lista incluye una española: el grupo Coren. Tras despiezar todo este material, identificaron 1.233 afirmaciones ambientales, la mayor parte de ellas, un 68%, relacionadas con el clima.

Según los resultados del estudio de Plos Climáticode las 1.233 declaraciones ambientales analizadas, el 38% eran proyecciones futuras no verificables, como “lograr la neutralidad de carbono para 2030” o “permitir la restauración de 600.000 millones de litros de agua en regiones con escasez hídrica para 2030”. También de esas 1.233 afirmaciones, solo un 29% iban acompañadas de pruebas que las validasen y únicamente tres estaban respaldadas por pruebas científicas. académicos.

“La buena noticia es que muchas de las mayores empresas cárnicas y lácteas sienten la necesidad de hablar sobre temas ambientales; la mala es que gran parte de esto se queda solo en palabras y no en acciones concretas”, destaca Jacquet, que considera que, aunque estas malas prácticas ocurren en otros sectores, este de la carne y los lácteos debe ser especialmente escrutado por su alto impacto ambiental.

De las 33 empresas evaluadas, la investigación determina que 17 han asumido compromisos de cero emisiones netas, objetivo que significa reducir los gases que provocan el cambio climático hasta un mínimo que pueda ser absorbido por la naturaleza. Sin embargo, también encuentra que, al igual que pasa con las empresas de petróleo y gas, estos compromisos se basan más en planes para compensar las emisiones (pagando, por ejemplo, por reducciones o créditos contabilizados en bosques), en lugar de poner en marcha acciones para descarbonizar su actividad empresarial.

El trabajo científico examina también las inversiones apuntadas como gastos de capital (CAPEX) en los informes de sostenibilidad de estas empresas para avanzar en sus compromisos. “Hacen muchas promesas, pero no establecimos un plan claro para alcanzarlas”, explica Jacquet. «Tampoco parecen contar con inversiones financieras que respalden sus promesas. Solo una de las empresas, Nestlé, declaró importantes inversiones de capital relacionadas con sus objetivos climáticos».

Tras estas evaluaciones, las investigadores de las universidades de Miami y Nueva York cogieron de nuevo las 1.233 declaraciones ambientales seleccionadas y las examinaron, esta vez utilizando una herramienta de análisis específica para lavado verde desarrollado hace unos años por otros científicos. Ahí fue donde encontraron que el 96% de las afirmaciones verdes de estas grandes empresas pueden ser catalogadas como lavado verde. Las investigadoras destacan el uso frecuente de un lenguaje demasiado vago (como “productor de alimentos sostenibles”) y la escasa información sobre cómo se miden las emisiones, que ponen en duda la credibilidad de estas declaraciones. Asimismo, consideran que estas empresas priorizan pequeñas mejoras de eficiencia y publicitan intensamente iniciativas a pequeña escala con poco impacto en la huella ambiental general de la ganadería, en lugar de impulsar un cambio transformador.

Según incide el trabajo científico, el grado de lavado verde encontrado, puede tener hasta implicaciones legales, particularmente en EE UU. En el caso del grupo español Coren, Bach detalla que “sus declaraciones abarcan desde compromisos generales (como ”trabajar cada día para lograr la neutralidad de emisiones para 2040″) hasta esfuerzos centrados en la optimización de recursos y la implementación de tecnologías de gestión de residuos”. “En general, realiza relativamente pocas declaraciones (ocho) en comparación con otras empresas que analizamos”, incide la investigadora principal.

Como señala a Centro de medios científicos (SMC) España, Marina San Martín Calvo, profesora titular de Derecho Mercantil en la Universidad de Burgos, “este interesantísimo trabajo de investigación se apoya en una base metodológica sólida, utilizando un proceso de codificación transparente y criterios bien definidos”. «Sus resultados sugieren la necesidad de reforzar los mecanismos de regulación y verificación de las declaraciones ambientales, tanto a nivel institucional como en el ámbito del consumo. Sería recomendable avanzar hacia estándares más estrictos de reporte. Todo ello contribuiría a una transición más creíble y efectiva hacia sistemas alimentarios realmente sostenibles».