Sánchez vuelve a apostar contra Trump
- marzo 5, 2026
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La historia de las relaciones entre Estados Unidos y España está llena de altibajos. La mayor crisis entre los dos países se produjo en 1898 cuando Estados Unidos
La historia de las relaciones entre Estados Unidos y España está llena de altibajos. La mayor crisis entre los dos países se produjo en 1898 cuando Estados Unidos

La historia de las relaciones entre Estados Unidos y España está llena de altibajos. La mayor crisis entre los dos países se produjo en 1898 cuando Estados Unidos se anexionó a Cuba, Filipinas, Puerto Rico y las islas Marianas, los últimos restos del vasto Imperio español. … Los abiertos reproches de ayer de Pedro Sánchez al ataque de Estados Unidos a Irán vuelven a tensar la relación y evocan lo sucedido hace más de dos décadas cuando José Luis Rodríguez Zapatero decidió retirar las tropas españolas de Irak. En abril de 2004, pocos días después de jurar el cargo, Zapatero anunció el regreso de los 1.300 soldados españoles que Aznar había enviado a aquel país tras la caída de Sadam Husein.
El gesto fue recibido como un acto de hostilidad por George Bush, que expresó su «pesar» por la iniciativa de Zapatero, al que pidió una retirada gradual y pactada. El presidente español no escuchó esas palabras y ordenó la salida de los soldados españoles de forma inmediata. Las relaciones entre los dos países sufrieron un enfriamiento que duró hasta el segundo mandato de Zapatero cuando Obama ganó las elecciones en 2008.
El 12 de octubre de 2003, unos meses antes de las elecciones, Zapatero se había negado a levantarse al paso de la bandera estadounidense, cuyas tropas desfilaban por La Castellana. La fotografía del entonces líder de la oposición fue portada al día siguiente de toda la prensa nacional. Sánchez fue más lejos ayer al calificar de «seguidismo ciego y servil» el apoyo de algunos de sus socios europeos a la ofensiva sobre Irán. Era la respuesta, y no precisamente diplomática, a las palabras de Trump de romper las relaciones comerciales con España. «Es un aliado terrible», había dicho el inquilino de la Casa Blanca.
Ya en su primer mandato, Trump hizo visibles gestos de desprecio a Sánchez, al que envió una carta en 2018 para pedirle un incremento del gasto militar. En la cumbre del G20 en Osaka, en junio de 2019, Trump hizo un gesto despectivo hacia Sánchez, que se interpretó como una orden para que se sentara. También hubo saludos fríos y protocolarios entre ambos en diferentes ocasiones. A diferencia de otros líderes europeos, Sánchez no fue invitado jamás a visitar la Casa Blanca.
Las relaciones no han mejorado en este segundo mandato de Trump. En junio de 2025, en la cumbre de la OTAN, Sánchez se negó a asumir el incremento del gasto militar de España al 5% del PIB. «España no paga lo que debería», subrayó Trump, que amenazó con duplicar los aranceles a nuestro país. El apoyo de Sánchez a la flotilla humanitaria a Gaza y su decisión de enviar un buque militar de escolta no sólo fue considerada por el Gobierno de Israel como una provocación, sino que también ofendió al presidente estadounidense. También la decisión de prohibir las exportaciones de armamento a Tel Aviv sirvió para atizar la hostilidad.
Lo cierto es que las malas relaciones políticas no han ensombrecido los intercambios comerciales. España exportó por valor de 16.700 millones a Estados Unidos en 2025, con un crecimiento del 8%. Las importaciones ascendieron a 30.100 millones, lo que se traduce en un déficit comercial de 13.400 millones. Estados Unidos sigue siendo el mayor inversor extranjero en España por delante del Reino Unido y Alemania.
Ello demuestra que Estados Unidos tiene poco que ganar en una guerra comercial. Pero España sigue siendo muy dependiente de la tecnología estadounidense en materia militar pese a que el Ejército español se ha inclinado por adquirir aviones de combate europeos y apoyar los programas patrocinados por Bruselas.
Estados Unidos tiene presencia militar en nuestro país desde la firma de los acuerdos de Madrid en 1953, que permitieron la construcción de las bases de Torrejón, Zaragoza, Morón y Rota a cambio de ayuda económica. La visita de Eisenhower a Franco en 1959 supuso un importante impulso a la colaboración y puso fin al aislamiento del régimen a nivel internacional.
Estados Unidos y España establecieron relaciones diplomáticas en 1785. Anteriormente, Bernardo Gálvez, gobernador de Luisiana, había combatido contra las tropas británicas, siendo un importante aliado de Washington en la lucha por la independencia. La alianza se rompió a partir de 1814 cuando Estados Unidos comenzó a apoyar los movimientos de independencia de las colonias españolas en América. La guerra de Cuba en 1898 marcó el momento más crítico del vínculo.
Tras la muerte de Franco, en 1976, se renovaron los acuerdos de cooperación y, cinco años después, España entró en la OTAN. Tanto en la etapa de Felipe González como en la de Aznar las relaciones se fueron estrechando. González llegó a invitar a Reagan a ‘la bodeguilla’ de La Moncloa, mientras que Aznar apoyaba incondicionalmente a Bush en la invasión de Irak. Todo eso se fue al traste con Zapatero y con Sánchez, dos presidentes que hicieron del antiamericanismo una seña de identidad.
En unos momentos en los que Sánchez carece de mayoría para gobernar y establecer nuevos casos de corrupción, el presidente confía en que su abierto enfrentamiento con Trump le dará un rédito electoral. Una apuesta arriesgada si sus socios europeos optan por otro camino.