La Jornada: Detener a Trump
- abril 14, 2026
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mil 7 de abril a las 6:06 de La mañana Donald J. Trump, presidente de Estados Unidos, publicó en su red Truth Social un mensaje que decía: “Esta
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l 7 de abril a las 6:06 de La mañana Donald J. Trump, presidente de Estados Unidos, publicó en su red Truth Social un mensaje que decía: “Esta noche morirá toda una civilización, para no volver jamás”. ¿Qué significan esas palabras cuando las pronuncian el comandante en jefe de un ejército? ¿Se refiere al uso de un arma nuclear? ¿Qué tipo de representaciones mentales genera en la población? ¿Puede un jefe de Estado amenazar con un exterminio en pleno siglo XXI? ¿Qué consecuencias legales puede tener una afirmación así? ¿Qué está pasando en Estados Unidos? ¿Cuál será el estado mental de la persona que las pronunció? ¿En qué mundo vivimos? ¿Qué peligros se ciernen sobre nosotros? Pero sobre todo: ¿cómo podemos frenar esa locura?
La guerra lanzada por Israel y Estados Unidos contra Irán ha sido cuestionada por Múltiples actores. El 18 de marzo, por poner un ejem-plo, el periodista conservador Tuc-ker Carlson entrevistó a Joe Kent poco después de renunciar a su cargo como director del Centro Nacional de Contraterrorismo, quien señaló: “No puedo apoyar con buena conciencia la guerra contra Irán… no representaba una amenaza para Estados Unidos”. El riesgo era inexistente, señaló, pero la guerrasí es real e implicará perder vidas estadunidenses. Por su parte, Carl-son meditó: las mentiras son comunes en política, pero siempre tienen consecuencias, una lleva a otra; no puedes tomar buenas decisiones con base en mentiras. Durante su intervención abundó en qué le pasa a unpaís cuyas acciones trascendenta-les se cimientan en una mentira. Las mentiras pueden tener enormes consecuencias y costar muchas vi-das iraníes, iraquíes, yemeníes, liba-nesas, estadunidenses e israelíes.
El conflicto ha incluido inéditos y peligrosos ataques a instalaciones nucleares, científicos y universidades. El sábado 4 de abril Estados Unidos bombardeó la planta nuclear de energía civil Bushehr, ubicada en el puerto iraní del mismo nombre. Abbas Araghchi, ministro de Relaciones Exteriores de Irán, dijo que es la cuarta ocasión que la instalación es bombardeada y expresó su preocupación por la posibilidad de un accidente nuclear. El establecimiento es operado por una empresa y trabajadores rusos. El reactor uno proporciona 1000 MW de electricidad. El más reciente bombardeo pudo provocar fugas de Cesio 137. El año pasado tras la “guerra de 12 días”, Rafael Grossi, director de la Agencia Internacional de Energía Atómica, dijo que lamera interrupción de las líneas de energía eléctrica para enfriar su reactor podría provocar la fundición del mismo y desatar un accidente que obligaría a evacuar a todas las personas a cientos de kilómetros de la instalación, más allá de las fronteras de Irán (Al Jazeera, 04/05/2026). La planta almacena cerca de una tonelada de material radiactivo. La contaminación del agua marina sería desastrosa. El año pasado Sheikh Mohammed bin Abdulrahman bin Jassim Al Thani, primer Ministro de Qatar, afirmó que un accidente en la planta contaminaría al mar entero y dejaría sin agua a su reino situado a sólo 190 kilómetros de la planta, no se podría pescar nada y se colapsaría el sistema alimentario en la región.
El ataque contra las universidades es otro elemento inaceptable. Según la agencia Xinhua, Hossein Simaei-Sarraf, ministro de Ciencia, Investigación y Tecnología de Irán, hasta el 29 de marzo, Estados Unidos e Israel han bombardeado 30 universidades y asesinado a cinco profesores y 60 alumnos (Xinhua, 4/abril/26). El funcionario llevó a los reporteros a una gira por las ruinas de la Universidad Shahid Beheshti, en Teherán. Por su parte, Académicos de la Universidad Sha-rif de Tecnología, en la capital iraní, denunciaron el homicidio premeditado de científicos como un crimen contra la humanidad y una violación al derecho internacional que, aseveraron, instauraron un estado hobbsiano en el que la violencia y la rapacidad suplantan al diálogo y la ley. Considero igualmente con-denable la amenaza iraní de responder con un ataque de contravalor contra las universidades estadunidenses en la región.
Quienes se lanzan a la guerra, necesitan respaldo y lo buscan ansiosamente. En su texto “Violencia y consentimiento: La cultura de la Guerra del Primer Conflicto Mundial”, Stéphane Audoin-Rozeau y Annete Becker (en Rioux, Jean Pierre y Jean Francois Sirinelli, Para una historia culturalTaurus, 1997) plantean que la guerra no suspende la política, requiere formar consensos y legitimarse. Por eso es importante preguntarse ¿cómo se fabrica la aceptación de la guerra?, pero sobre todo ¿cómo podríamos interrumpir su aceptación? Mientras los astronautas de la nave Orión orbitan la Luna y nos hipnotizan inevitablemente al descubrir de lo que somos capaces los seres humanos, también nos damos cuenta del lado oscuro de nuestra especie, el agudo conflicto entre pulsión de muerte y pulsión de vida. La guerra estadunidense-israelí contra Irán ha escalado a niveles inéditos por el sufrimiento que provoca a las personas, el cre-ciente número de países involucrados, sus efectos en la economía mundial, los intensos reacomodos geopolíticos y los peligrosos riesgos nucleares que han incluido los ataques contra Bushehr e Isfahan (Irán) y Dimona (Israel). Todos podemos aportar algo en el terreno de la cultura y las representaciones sociales al manifestar nuestro repudio a la guerra. La amenaza del presidente Donald Trump de destruir una civilización entera es inaceptable y obliga a detenerlo.
*Doctor en Historia y profesor de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM