Cómo cambia la piel en la menopausia y cómo hay que cuidarla
- abril 13, 2026
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La menopausia conlleva una serie de cambios físicos y emocionales por la disminución de los estrógenos, y aunque muchas veces se ignoran, estos también afectan a la piel.
La menopausia conlleva una serie de cambios físicos y emocionales por la disminución de los estrógenos, y aunque muchas veces se ignoran, estos también afectan a la piel.

La menopausia conlleva una serie de cambios físicos y emocionales por la disminución de los estrógenos, y aunque muchas veces se ignoran, estos también afectan a la piel. Aunque el rostro es la zona más visible, otras zonas, como las manos, el cuello, el … cuello o los talones, también se ven afectados. El cambio más destacado es la secuencia cutánea que, en casos graves, puede provocar picor, enrojecimiento y hasta grietas.
Pilar Gaudífacialista y directora de los centros de belleza Nina Merli de Granada, explica que «la piel va cambiando a lo largo de la vida, pero en la menopausia mucho más, hay que reforzar su hidratación, aplicarle antioxidantes, cuidarla con cosmética rica en colágeno y ácido hialurónico, con texturas más nutritivas, y muy importante, protegerla del sol incluso en los meses en los que no tiene mucha presencia o esté nublado».
Las fluctuaciones de las hormonas que se dan en la menopausia son las responsables de los cambios. «Cuando la mujer deja de menstruar, baja el nivel de estrógenos y eso significa que el cuerpo empieza a producir menos colágenola piel está más seca y se vuelve más finita por la pérdida de densidad y aparece una sensibilidad que antes no estaba ahí», explica Marta Agustídirectora nutricional de Programa Avanzado de Nutrición.
La secuela no es el único cambio que sufre la piel por la menopausia. «La pérdida de colágeno y elastina, proteínas fundamentales para la firmeza de la piel, favorecen la aparición de arrugas y líneas de expresión más profundas. También, las manchas de la edad son más frecuentes debido a una mayor producción de melanina en algunas zonas de la piel, así como la pérdida de luminosidad», afirma la doctora Tiziana Iabichellade Clínica Ferraro.
Con la edad, además, la piel va perdiendo su capacidad de renovación, lo que unido, al insomnio, muy recurrente en esta etapa, se traduce en ojeras y bolsastono apagado, e incluso aceleración del envejecimiento. Por otra parte, aunque es menos frecuente, algunas mujeres pueden sufrir también brotes de acné durante la menopausia.
Estos cambios de la piel pueden aparecer en la etapa anterior, en la perimenopausia, cuando ya el sebo de la piel empieza a disminuir, al igual que el colágeno y la elastina, las proteínas esenciales para mantener la piel turgente. Para hacer frente a todos ellos, es necesario revisar la rutina de cuidados de la piel. «Una buena rutina de cuidado de la piel tiene más importancia que nunca. Ya no todo vale, por eso, lo ideal es apostar por sérums con activos que estimulan, hidratar en profundidadrefuercen la barrera y, sobre todo, que respetan una piel más reactiva que está pisando el acelerador hacia el envejecimiento», recomienda Raquel Gonzálezcosmetóloga y creadora de Byoode.
Para el farmacéutico Héctor Núñezconocido como Cosmetocrítico, lo ideal es en premenopausia «estimular el colágeno para aumentar su producción, con retinoides e introducir cremas que estimulen la función barrera, repongan los elementos esenciales de la misma y aporten lípidos similares a los del sebo e ingredientes emolientes. Un ingrediente superior a buscar son los aceites de soja o aquellos cosméticos que contienen isoflavonas. Ya en menopausia, si ya se aplica cosmética con retinoides y péptidos y una crema que repara la función barrera es hora de introducir acidos exfoliantes como el glicólico, el láctico o la gluconolactona si tu piel es sensible, que van a complementar a los retinoides eliminando las células muertas, estimulando la producción de colágeno y elastina y acelerando la renovación celular, potenciando, además, la función barrera».
La doctora Iabichella aconseja «una limpieza facial suave, así como una exfoliación regular y una hidratación profunda, priorizando productos ricos en ácido hialurónico, vitamina C y otros humectantes para mantener la piel bien hidratada y flexible. No podemos olvidar aplicar protección solar diariamente, incluso en días nublados».
Además del rostro es importante cuidar otras zonas que también sufren las consecuencias de la menopausia: el cuello, el escote o las manos son algunas de ellas, donde las manchas y la flacidez suelen aparecer con más fuerza a partir de los 50. En general, además, se recomienda usar una crema hidratante en todo el cuerpo, tras la ducha, porque es habitual la descamación en piernas y brazos.
Junto a los cuidados en casa, también es posible acudir al centro de belleza o de estética para tratar problemas en concreto. La toxina botulínica y el ácido hialurónico son los más demandados para mejorar las arrugas y restaurar volúmenes, pero cada vez se priorizan más los procedimientos que estimulan el colágeno y mejoran la calidad de la piel, como explica la doctora Iabichella, de Clínica Ferraro: «en mujeres menopáusicas, tratamientos laser como el fraccional ayuda a tratar las arrugas finas, manchas, cicatrices de acné y mejorar la textura general de la piel; el láser IPL es ideal para las manchas, rojeces y vasos sanguíneos dilatados, mejorando el tono y la luminosidad; y el láser CO2 fraccional, que es más invasivo y eficaz para tratar arrugas profundas, cicatrices y flacidez. La radiofrecuencia bipolar y monopolar también se recomiendan para combatir la flacidez, mejorar la firmeza y reducir las arrugas».