April 14, 2026
opinión

Empresas familiares. Cuando el fundador no suelta el poder y la empresa lo paga

  • marzo 29, 2026
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El padre seguía llegando cada mañana a su oficina de siempre. Los ejecutivos y los empleados continuaban relacionándose con él. Él seguía dando instrucciones. Las decisiones importantes pasaban

Empresas familiares. Cuando el fundador no suelta el poder y la empresa lo paga

El padre seguía llegando cada mañana a su oficina de siempre. Los ejecutivos y los empleados continuaban relacionándose con él. Él seguía dando instrucciones. Las decisiones importantes pasaban por su escritorio antes que por el hijo. Las protestas del hijo mayor solo habían aumentado las tensiones y la desconfianza. El hijo se sentía desempoderado por su propio padre. El padre no se sentía respetado por su propio hijo.

Y había una capa más. El padre favorecía abiertamente al hijo menor, que nunca había formado parte del negocio familiar, que había pasado años dándose la vuelta por el mundo sin mayor responsabilidad, y al que el padre acababa de invitar a formar parte de la junta directiva. Sin explicación, un proceso o una conversación previa.

Al final de esa primera llamada, el hijo mayor me hizo una pregunta que llevo años recordando: «¿Cómo hago para pensionar a mi padre?». No era una pregunta administrativa, sino la señal de una crisis que va mucho más allá de los organigramas. Es un fenómeno que se repite, incluso en México: una empresa formalmente dirigida por la segunda generación, pero informalmente aún gobernada por el fundador. Una empresa con dos liderazgos superpuestos, sin que nadie lo reconozca abiertamente, y con toda la organización atrapada en el medio.

Los datos son contundentes. Según el estudio más reciente del Centro de Investigación para Familias de Empresarios del IPADE solo el 4% de las empresas familiares en México está en condiciones óptimas para garantizar su continuidad, mientras que el 50% enfrenta un serio riesgo de desaparecer, no por la competencia, sino por conflictos internos.

Además, el 56% combina los roles de propietario y director, dificultando decisiones profesionales, y el 59% tiene conflictos no resueltos que se evitan. Solo el 53% ha definido el relevo generacional .

Un nivel global el 10% de las empresas familiares llega a la tercera generación; en México, solo el 5%. Es el quinto país con más empresas familiares, pero uno de los menos preparados para la transición generacional.