Una revolución solar (todavía incompleta)
- marzo 28, 2026
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Andalucía se ha convertido esta semana en el principal productor de energías renovables de España (que, a su vez, es el segundo polo de energías limpias de la
Andalucía se ha convertido esta semana en el principal productor de energías renovables de España (que, a su vez, es el segundo polo de energías limpias de la
Andalucía se ha convertido esta semana en el principal productor de energías renovables de España (que, a su vez, es el segundo polo de energías limpias de la UE). Esta revolución se ha consumado en tiempo récord gracias a un círculo virtuoso. El valle del Guadalquivir … es el territorio con mayor índice de radiación del Viejo Continente, de ahí que numerosas empresas se sitúan a esta comunidad en el centro de su estrategia. Sin embargo, hacía falta un segundo factor: una administración con la ambición de tramitar adecuadamente un ingente volumen de proyectos (hasta hace pocos años existía un atasco inabordable de expedientes). Había que tener la paciencia y la tenacidad necesarias para deshacer nudos burocráticos en consejerías y delegaciones provinciales para que las inversiones no se quedaran por el camino.
Las cifras hablan por sí solas: en 2022 había 9.000 megavatios ‘verdes’ y, cuatro años después, ya se han superado los 18.000; un crecimiento del 100% que ha conllevado la movilización de varias millas de millones de euros. Tal es parte del equilibrio de la legislatura del consejero Jorge Paradela. Ahora quedan enormes tareas pendientes para que ese cambio propicie la creación de un nuevo tejido industrial: invertir en redes de distribución de alta y media tensión para dar salida a toda esa potencia; desarrollar a gran escala parques de baterías que permitan equilibrar producción y demanda; lograr que maduren proyectos industriales capaces de consumir esa capacidad; y electrificar la demanda, reemplazando en la medida de lo posible el uso de combustibles fósiles por ‘kilovatios verdes’.
Sin embargo, para llegar a este punto —en el que surgen nuevas y acuciantes necesidades—, antes había que forjar ese gran parque de generación solar que justificara tales desafíos. La oportunidad de capitalizar todas las inversiones en nuevos desarrollos fotovoltaicos estaba llamando a la puerta ahora, y desconocemos si ese interés persistirá con la misma intensidad en el futuro (todo apunta a que no). Andalucía, esta vez sí, ha aprovechado la ocasión. Por el camino, ha tumbado más del 30% de los proyectos por no ajustarse a la normativa ambiental, lo cual demuestra que la tramitación ha sido rigurosa.
Quedan años prometedores. Andalucía acoge el mayor proyecto europeo de hidrógeno verde, el mayor número de proyectos de plantas de biometano, la mitad de las iniciativas de almacenamiento con ayudas de fondos europeos y un fuerte interés por parte de promotores de grandes centros de datos. Y todo ello exige inversión en infraestructuras.
Se ha recitado durante años el mantra del cambio de modelo económico. La realidad actual es que la producción industrial andaluza ha crecido un 34% desde 2018 y la industria avanzó casi un 10% en 2025 (aportando un tercio del crecimiento global de la economía andaluza en el último ejercicio). La base es la energía, y sería imperdonable que esta revolución quedará incompleta.